México, desde una perspectiva geográfica, aproximadamente el 72% del territorio mexicano está dedicado a la ganadería y la agricultura, mientras que, en términos demográficos, al menos 26 millones de habitantes dependen directamente del campo. Esta cifra aumenta significativamente si se consideran todas las cadenas de suministro relacionadas (los transportistas de alimentos, los almacenistas, los comerciantes en mercados y centrales de abastos). Históricamente, hasta 1960, más de la mitad de la población vivía en asentamientos rurales que dependían directamente de la agricultura, lo que demuestra la estrecha relación entre la cultura mexicana, su gastronomía y tradiciones agrícolas. Sin embargo, en la actualidad, el campo mexicano enfrenta diversas crisis que amenazan la seguridad alimentaria del país.
El Norte de México, representa el 32% de los ingresos por exportaciones agrícolas. Sin embargo, este sector se ve amenazado por los cambios estacionales, que han resultado en un aumento significativo en las inundaciones y sequías en el norte de México. Científicos de la Universidad de Fairfield del Instituto Scripps de Oceanografía de la Universidad de California en San Diego han descubierto que se espera que la frecuencia de eventos de precipitación extrema se duplica en esta región para finales de siglo.
En Journal of Climate, salieron los resultados de un estudio que indican que los cambios en las precipitaciones debido al calentamiento futuro tendrán importantes repercusiones sociales y económicas a menos que se tomen medidas de mitigación. La región que abarca los estados de Baja California, Baja California Sur, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Durango y Tamaulipas representa el 27% del territorio dedicado a la agricultura en México y como se mencionaba anteriormente, genera el 32% de sus ingresos agrícolas. Productos como: cebolla, chile, nuez, carne de res, y tomate son algunos de los más exportados en esta parte de México.
El Dr. Robert Nazarian, coautor del estudio y profesor asociado de Física en la Universidad de Fairfield en Connecticut, EU. Menciona que esta región ha sido poco estudiada, por lo que a pesar de sus importantes implicaciones. El aumento de las temperaturas globales se traducirá en temperaturas más altas, con temporadas de sequía más intensas y lluvias más frecuentes. El profesor Nazarian y sus colegas advierten que este cambio climático pronunciado pone en el riesgo la salud humana, ya que podría aumentar los casos de enfermedades como el dengue. También destacan que el cambio en las precipitaciones muestra una fuerte estacionalidad, con una alta probabilidad de sequía durante la temporada de primavera, la cual se proyecta que se alargue.
En cuanto a la agricultura, el director del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), Juan Carlos Anaya. Señala que la captación de las lluvias podría beneficiar a la región, especialmente después de la sequía histórica que sufrió México el año pasado. Sin embargo, el cambio climático ha afectado la producción de diversos cultivos, como el azúcar, el frijol y el maíz, lo que ha llevado a México a realizar importaciones históricas de estos alimentos.
“En Latinoamérica y el Caribe, aproximadamente 17 millones de personas, equivalente al 3% de la población, tiene un acceso limitado o consumen agua no potable.”
Esta escasez de agua representa un desafío importante que requiere medidas urgentes para garantizar el acceso a agua potable para todos. La falta de agua potable puede tener efectos devastadores no solo en la agricultura, sino también en la industria, la minería, y la producción hidroeléctrica, y podría desencadenar conflictos por la competencia por este recurso vital. Además, podría conducir a la desertificación, la disminución de la producción de alimentos, el aumento de enfermedades infecciosas y la destrucción de ecosistemas, lo que podría resultar en conflictos sociales y políticos a varios niveles.
A pesar de que Latinoamérica posee el 31% de las fuentes de agua dulce a nivel mundial y ha logrado avances en la provisión de servicios de abastecimiento de agua, persiste una brecha entre el suministro de agua gestionado de forma segura en áreas rurales (53%) y en áreas urbanas (81%), según datos del Programa conjunto de la Organización Mundial de la Salud (OMS), UNICEF y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), organismos dependientes de las Naciones Unidas.
El cambio climático y la influencia del fenómeno meteorológico El Niño, han intensificado el estrés hídrico en la región, con sequías más prolongadas. En México, aunque cuenta con una importante dotación de recursos hídricos, la gestión del agua en el país presenta desafíos significativos. Según datos de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), México es uno de los países con mayor estrés hídrico en América Latina. La disponibilidad de agua dulce por habitante es inferior al promedio de la OCDE y está por debajo de los niveles considerados como óptimos para garantizar el bienestar de la población y el desarrollo sostenible.
La problemática se agrava por la distribución desigual de los recursos hídricos en el país, con regiones como el norte enfrentando escasez crónica de agua, mientras que otras áreas, como el sureste, sufren inundaciones recurrentes. Todo esto debido a los fuertes fenómenos meteorológicos extremos como sequías intensas y prolongadas, así como lluvias torrenciales que aumentan el riesgo de inundaciones.
Esta situación tiene graves implicaciones para la seguridad alimentaria, especialmente en zonas rurales donde la agricultura depende en gran medida de la disponibilidad de agua. La falta de acceso al agua potable también es un problema importante en algunas comunidades, lo que puede contribuir a la propagación de enfermedades y afectar la calidad de vida de la población.
Según datos de Aqueduct, se espera que el 31% del PIB mundial (70 billones de dólares), esté expuesto a un alto estrés hídrico en 2050. Esto representa un aumento significativo con respecto al 24% del PIB mundial expuesto en 2010, que ascendía a unos 15 billones de dólares. Sólo los países como India, México, Egipto y Turquía serán responsables de más de la mitad del PIB expuesto en 2050.
El agua juega un papel fundamental en el norte de México, una región clave para la economía agrícola del país. El aumento del estrés hídrico amenaza la estabilidad y el crecimiento económico del país, así como la seguridad alimentaria. El 60% de la agricultura de regadío del mundo ya enfrenta estrés hídrico extremadamente alto, en particular la caña de azúcar, el trigo, el arroz y el maíz. Sin embargo, para alimentar a la creciente población proyectada de 10 mil millones de personas para el 2050, se requerirá un aumento del 56% en la producción de alimentos en comparación con 2010.
El estado del suministro y la demanda de agua es importante, el estrés hídrico no siempre resulta en una crisis hídrica. Como sociedad se pueden adoptar técnicas como la eliminación de césped que requiere mucha agua, la desalinización y el tratamiento y reutilización de aguas residuales.
Algunas otras formas clave de mejorar la gestión del agua y reducir el estrés hídrico serían:
- Mejorar la infraestructura hídrica a través de soluciones basadas en la naturaleza e infraestructura verde.
- Proteger y restaurar humedales, manglares y bosques. Ayuda no solo a mejorar la calidad del agua y aumentar la resiliencia contra sequías e inundaciones, sino también a ahorrar dinero en costos de tratamiento de agua.
- Considerar programas estratégicos de alivio de la deuda, como canjes de deuda por naturaleza, para invertir en biodiversidad o infraestructura resiliente.
- Priorizar fuentes de energía como la solar y la eólica en países con escasez de agua para evitar corte de energía
- Desarrollar planes de acción para la resiliencia hídrica urbana en ciudades, incluyendo el tratamiento y reutilización de aguas residuales.
- Utilizar medidas hídricas más eficientes en la agricultura, como cambiar a cultivos que aprovechen mejor el agua y utilizar métodos de riego más eficientes.
¿Qué otras medidas de solución propones frente al consumo y estrés hídrico que presenta tu país?, ¿Cómo puede México mejorar la eficiencia hídrica en la agricultura para hacer frente a la creciente escasez de agua y el estrés hídrico?, ¿Qué responsabilidad tienen las empresas agrícolas y el gobierno mexicano en la implementación de medidas para abordar la crisis hídrica y garantizar un futuro sostenible para la agricultura en México?
Referencias:
3% de Latinoamérica y Caribe carece de acceso al agua o consume no apta: ONU | Aristegui Noticias
https://www.wri.org/insights/highest-water-stressed-countries
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