Autores: Ing. Carlos André Grant ; QFB: Carlos A. Grant
1. Introducción
Los retos actuales de la agricultura intensiva (sequías prolongadas, degradación de suelos y presión por reducir insumos químicos) requieren de soluciones biotecnológicas que equilibren productividad y sostenibilidad. Los extractos de algas, junto con sus coloides naturales, representan hoy una alternativa real que no solo fertiliza, sino que activa rutas fisiológicas de defensa y resiliencia. Desde mi experiencia en campo y con base en la evidencia científica (Ali et al., 2021; Espinosa-Aguilar et al., 2025), considero que estos extractos son un puente entre lo natural y lo funcional, capaces de integrarse en esquemas de agricultura regenerativa y de alta eficiencia.
En la agricultura mexicana vivimos bajo una presión doble: producir más y mejor con menos insumos sintéticos y, al mismo tiempo, construir resiliencia frente a sequías, salinidad y temperaturas extremas. En ese contexto, mi postura es clara: los extractos de algas no son “un aditivo más”, sino plataformas bioactivas cuya eficacia descansa tanto en su química (polisacáridos, polifenoles y trazas de fitohormonas) como en su naturaleza coloidal, capaz de transformar la entrega y permanencia de esos compuestos sobre la planta (Espinosa-Aguilar et al., 2025).
Desde lo técnico, un coloide es un sistema disperso donde partículas submicrométricas se mantienen suspendidas en una fase continua sin sedimentar, a diferencia de una suspensión (que tiende a decantar) y de una solución verdadera (donde el soluto está disuelto a escala molecular). Esta estructura intermedia le confiere propiedades fisicoquímicas clave: viscosidad ajustable, formación de película delgada (film-forming), capacidad de humectación y adhesión sobre cutícula y retardo de lavado, lo que en la práctica habilita una liberación más sostenida de metabolitos y micronutrientes y una difusión más estable hacia tejidos activos (Ali et al., 2021).
Cuando hablamos de “coloides de algas” en formulaciones de las agrícolas nos referimos principalmente a alginatos (algas pardas) y carragenanos (algas rojas), además de fracciones laminarínicas y fucoidánicas que aportan comportamiento gelificante y humectante. Los alginatos destacan por su capacidad para modular la reología del caldo y crear matrices viscoelásticas que prolongan el tiempo de residencia foliar; los carragenanos son reconocidos por su habilidad para generar películas continuas y estables que encapsulan compuestos bioactivos y facilitan su contacto efectivo con la superficie vegetal; las laminarinas y fucoidanos, además de contribuir a la matriz coloidal, actúan como elicitores ( son moléculas, ya sean de origen biótico ((como extractos de hongos, bacterias o compuestos naturales)) o abiótico ((como sales minerales o luz))), que activan las defensas naturales de las plantas al imitarlas como una señal de peligro, sin atacar directamente a la plaga o enfermedad) que disparan respuestas antioxidantes y de defensa endógenas, potenciando la tolerancia a estreses biótico-abióticos (Ali et al., 2021).
Esta doble función que sería una combinación entre vehículo físico y señal biológica sería lo que convierte a los extractos algales en una herramienta distinta de un nutriente convencional: no buscan “forzar” el metabolismo con dosis altas, sino modular rutas que optimizan osmorregulación, balance iónico y capacidad antioxidante, especialmente cuando el cultivo atraviesa ventanas sensibles como germinación, trasplante o picos de salinidad. En términos de ingeniería de formulaciones, aprovechar el comportamiento coloidal significa diseñar caldos que mantengan homogénea la fase activa, mejoren el mojado en hojas cerosas, reduzcan evaporación y escurrimiento, y ofrezcan una cinética de entrega controlada compatible con el fenotipo y la fenología objetivo (Ali et al., 2021).
La evidencia experimental confirma que los extractos algales —con su matriz coloidal y su complejidad química— mejoran el crecimiento y el estado redox bajo condiciones reales de estrés. En un modelo rápido con Lepidium sativum, un extracto de la macroalga verde Cladophora glomerata incrementó la biomasa y la actividad antioxidante, además de elevar los fenoles totales, lo que se traduce en un perfil metabólico más robusto sin recurrir a aplicaciones agresivas (Ben Hammouda et al., 2024). Este tipo de resultados sustenta lo que observo en campo: cuando la formulación respeta la integridad de los polisacáridos y optimiza la fase coloidal, la planta responde más rápido y con mayor estabilidad.
2. Objetivos y Alcance del Uso de Extractos de Algas y Coloides:
El objetivo de esta propuesta es posicionar a los extractos algales como bioestimulantes de amplio espectro para mejorar el rendimiento y la calidad de los cultivos bajo condiciones de estrés biótico y abiótico. Su alcance incluye:
- Activación de respuestas antioxidantes y de defensa en etapas críticas del cultivo.
- Mejora en la absorción y regulación de nutrientes gracias a la matriz coloidal.
- Integración con bacterias promotoras del crecimiento (PGPR) y micronutrientes, potenciando su efectividad.
Lo más relevante es que se trata de un insumo “vivo” y multifuncional que, bien formulado, compite con tecnologías convencionales y se adapta a las condiciones edafoclimáticas de México.
¿En qué etapas críticas del cultivo ayudan?
En cuanto a las etapas críticas en las que los coloides aportan ventajas, destacan la germinación (donde mejoran la imbibición y la retención de humedad en la semilla), el trasplante (al reducir el shock osmótico y fisiológico), los periodos de estrés hídrico y salino (al favorecer la osmorregulación celular y el balance iónico), la floración y fructificación (prolongando la actividad fotosintética y sosteniendo la partición de carbohidratos) y la postcosecha, donde contribuyen a retrasar la senescencia y mantener la calidad del producto. Estas fases representan verdaderos puntos de inflexión en el rendimiento final, y el uso de matrices coloidales permite que los compuestos bioactivos lleguen de manera más estable y efectiva.
3. Metodología Propuesta para la Implementación
La metodología se apoya en cinco fases:
- Diagnóstico inicial: identificar la etapa fenológica y el tipo de estrés presente en el cultivo.
- Selección de extracto y dosificación: iniciar aplicaciones foliares a 0.02–0.05 % v/v, reforzando cada 10–14 días (Ali et al., 2021).
- Aplicación coloidal inteligente: aprovechar la viscosidad del extracto para lograr una película uniforme sobre la hoja, prolongando la permanencia de los compuestos activos.
- Monitoreo fisiológico: evaluar marcadores como fenoles totales, FRAP/DPPH y contenido de clorofila (SPAD).
- Integración con bioinsumos locales: combinar extractos con PGPR o biofertilizantes líquidos para sinergias comprobadas (Espinosa-Aguilar et al., 2025).
4. Casos de Éxito y Evidencia Científica
- Cladophora glomerata en garden cress: aumentó biomasa, longitud de tallo y capacidad antioxidante en más del 30 %, destacando la aparición de metabolitos exclusivos en plantas tratadas (Ben Hammouda et al., 2024).
- Microalgas en quinoa bajo salinidad: extractos de Ettlia pseudoalveolaris y Chlorella vulgaris redujeron ROS, elevaron fenoles y mejoraron la tolerancia a NaCl (Fiorentino et al., 2025).
- Consorcios de algas verdes en hortalizas: incrementaron biomasa y calidad nutricional, mostrando la ventaja de la doble acción inmediata (metabolitos solubles) y progresiva (rizosfera) (Mollo et al., 2025).
Estos resultados reflejan que, más allá del efecto fertilizante, los extractos y coloides algales actúan como moduladores fisiológicos estratégicos[DV1] . (Pondria algo asi)
¿Por qué hablar de extractos de algas y de su naturaleza coloidal?
Los extractos algales concentran polisacáridos (laminarinas, alginatos, carragenanos), polifenoles, betaínas y trazas de fitohormonas. En el texto de Ali, Ramsubhag y Jayaraman (2021) se nos explica que la bioactividad es emergente: el extracto completo supera a fracciones aisladas, lo que sugiere efectos sinérgicos de múltiples componentes actuando de forma concertada. Además, el método de obtención es determinante. Los procesos alcalinos a alta presión son comunes porque maximizan rendimiento y generan oligosacáridos biológicamente activos sin degradar en exceso las moléculas funcionales. Esto importa porque esos oligosacáridos funcionan como señales que “preparan” a la planta frente a estreses bióticos y abióticos.
Sobre la fracción coloidal: en formulación la tratamos como una ventaja física. La viscosidad y la formación de película impulsan la permanencia del activo sobre la hoja, mientras que los oligosacáridos derivados de extracción actúan como señales bioquímicas que “preparan” a la planta. En la práctica, esto permite diseñar aplicaciones que aprovechan ventanas de sensibilidad del cultivo y, a la vez, reducen el lavado. La clave es preservar la integridad de las moléculas funcionales durante la extracción y estandarizar marcadores (fenoles, flavonoides) por lote para asegurar consistencia.
Desde la ingeniería de formulaciones, la matriz coloidal funciona como un «vehículo inteligente»: aporta viscosidad y capacidad de formar película delgada, lo que favorece una cobertura uniforme, mayor tiempo de residencia sobre la cutícula y una mejor oportunidad de absorción. En términos prácticos, esa película retrasa el lavado por rocío o brisa ligera y sostiene un gradiente de difusión de metabolitos y micronutrientes hacia tejido activo. No se trata solo de “agregar algas”, sino de diseñar la interacción entre composición química y comportamiento físico para maximizar la entrega de señales y nutrientes en el momento fenológico correcto (Ali et al., 2021).
5. Conclusión
Los extractos de algas y sus coloides naturales son una herramienta estratégica para avanzar hacia una agricultura más resiliente. Permiten reducir la dependencia de agroquímicos, mejorar la fisiología vegetal y ofrecer resultados medibles en condiciones de estrés. Aún enfrentamos retos como la estandarización de procesos de extracción, la validación local por cultivo y la articulación entre academia y productores. Sin embargo, la evidencia científica y la experiencia en campo demuestran que estamos frente a una tecnología escalable y competitiva.
En Germen Biotecnología asumimos el compromiso de llevar estas soluciones al productor, adaptándolas a su realidad y validándolas con ciencia aplicada. Nuestro propósito es claro: más rendimiento, más salud para la planta y un agroecosistema más equilibrado.
Se puede entender entonces que los extractos de algas con su fracción coloidal actuando como “vehículo inteligente” aportan una palanca real para construir resiliencia en sistemas intensivos y prácticas regenerativas. La evidencia revisada muestra mejoras en antioxidantes, modulación de ROS, crecimiento y balance iónico bajo salinidad. El diseño fino vive en la formulación, el genotipo y el momento de aplicación. Desde Germen, la ruta es clara: escuchar al productor, medir fisiología (no solo kilos) y adaptar cada formulación a las condiciones del terreno para lograr más rendimiento y plantas más sanas, sin perder de vista un agroecosistema equilibrado y vivo.
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- Ali, O., Ramsubhag, A., & Jayaraman, J. (2021). Biostimulant properties of seaweed extracts in plants: Implications towards sustainable crop production. Plants, 10(3), 531. https://doi.org/10.3390/plants10030531
- Ben Hammouda, I., Pokajewicz, K., Pankiewicz, R., Łęska, B., Tabisz, Ł., Messyasz, B., & Wieczorek, P. P. (2024). Biostimulant effect of Cladophora glomerata extract on garden cress plant growth. Scientific Reports, 14, 26614. https://doi.org/10.1038/s41598-024-74180-3
- Espinosa-Aguilar, M. A., Mocha-Cuenca, B. J., Rosales-Curipoma, D. E., & Clavijo-Narvaez, K. E. (2025). El papel de los extractos de algas marinas como bioestimulantes para mitigar el estrés biótico y abiótico en los cultivos. Multidisciplinary Latin American Journal, 3(2), 659–673. https://doi.org/10.62131/MLAJ-V3-N2-039



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