Jalisco es el estado tequilero por excelencia, a tal grado que se convirtió en un icono para el resto del mundo , y la expansión del tequila ha permitido el crecimiento del sector económico mexicano y la demanda de este producto ha incrementado con el tiempo, lo que para muchos se ha presentado como una oportunidad de emprendimiento. He aquí donde se presenta la problemática, con la creciente demanda y producción exhaustiva de agave donde todos quieres producir su propio tequila, la sobre-explotación de tierras de cultivo ha ido en incremento y en conjunto con las malas prácticas de agricultura, ya que por parte de la denominación de origen, el agave para tequila debe ser producido en tierras Jaliscienses y tratado bajo condiciones específicas establecidas por el Consejo Regulador de Tequila (CRT) y las tierras designadas para la plantación de agave son limitadas.
El agave tequilana variedad Weber es un cultivo que tarda varios años en desarrollarse hasta alcanzar la madurez y contenga, el tamaño y concentración de azúcares apropiados para la producción de tequila, por lo que es un cultivo el cual se pueden ver las ganancias hasta pasados los años de maduración, por lo que si se desea mantener un ingreso constante deberá considerarse plantaciones de agave a distintas etapas de desarrollo, es decir, cada año plantar terrenos diferentes de agave para que puedas cosecharse uno por uno cada año y llevar cierto control de stock. Según el CRT, en los cinco estados con denominación de origen del tequila hay 413.870 hectáreas de cultivos de agave distribuidas en 173 municipios. Y de acuerdo con cifras de 2017, hubo 29 millones de plantas de agave disponibles y cinco años después, en 2022, la cifra incrementó a 375 millones de plantas. Esto se debe gracias a la sobreproducción masiva de agave y la cantidad limitada de espacios de cultivo, que las personas dentro de la industria agavera han tomado en los últimos años medidas drásticas y en algunos casos poco éticas para tratar de satisfacer la demanda de piñas de agave para producción de tequila
Es bien sabido que la agricultura es la primera causa a nivel mundial de deforestación y erosión de suelos. Esto porque cuando no existe una correcta implementación de las Buenas Prácticas de Agricultura (BPA) provocan que con cada ciclo de cultivo, el suelo de plantación es cada vez drenado de nutrientes lo que crea un desequilibrio en el ecosistema microbiano del suelo, y rompiendo la relación suelo-planta, a tal grado que el suelo queda sin nutrientes ni vida que transforme la materia, provocando la erosión y un suelo erosionado ya no sirve para la agricultura, obligando a productores a buscar nuevas tierras de cultivo; muchas veces deforestando grandes áreas de zonas forestales con abundancia de nutrientes para convertirlos en parcelas de cultivo.
En Jalisco, especialmente la zona conocida como la ruta del agave, que comprende los municipios con mayor producción de agave para tequila, como Ameca, Amatitán de Cañas, Tequila, entre otros; se ha presentado un fenómeno que muchos llamarían “misterioso”, que cuando se presentaba un incendio (que en temporadas de sequía se vuelve muy común que se desaten incendios en distintas zonas) y que después que logran mitigarlo al poco tiempo como por “arte de magia” aparece una plantación de tequila en la zona que sucedió el incendio. Y si bien las autoridades rara vez mencionan algo al respecto y aunque tampoco hay confirmaciones oficiales, se tiene el conocimiento que algunos agaveros con “mochada” para gobierno, hacen la vista gorda y permiten que sucedan estos incendios intencionales, repitiendo el ciclo de deterioro ambiental que la producción de tequila y otras bebidas fermentadas a partir de magueyes han desatado. En algunas situaciones las autoridades si han hecho frente a quienes infringen leyes contra el medio ambiente o que realizan plantaciones sin los permisos necesarios resultando en la clausura de dichas parcelas, pero dado la alta demanda de agave y lo prolífico que algunos ven en este negocio, el problema está lejos de acabarse. “Aunque hay una regulación de los lugares en donde los productores pueden sembrar agave, es común que compren predios agrícolas o que recurran a la quema o deforestación de espacios naturales” – comentó respecto al tema Pablo Montaño, coordinador de la organización Conexiones Climáticas
Uno de los grandes problemas es que los agricultores que producen agave por lo general se estancan en el monocultivo, es decir que plantan agave y nada más, esto es perjudicial ya que la rotación de cultivos es fundamental para regenerar, aunque sea parcialmente el suelo que fue degradado con la plantación de agave. En 2006, el paisaje agavero obtuvo la declaratoria como Patrimonio Cultural de la Humanidad de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), que reconoció 34.658 hectáreas de cultivos por su belleza paisajística, y su importancia cultural, social e histórica. Y este año el tequila fue reconocido como Patrimonio de la Humanidad también. Pero esto ha traído consecuencias graves al medioambiente y que en un futuro no muy lejano también para la industria agavera.
Instituciones, ecólogos, e incluso empresas que han mostrado preocupación ante la creciente crisis ambiental provocada por la sobreproducción de agave, la cual algunos llaman “el veneno azul”, han salido a la luz con propuestas y ayudas para contrarrestar los efectos negativos ya planteados. Desde implementar pláticas de culturalización y concientización para el buen manejo de los suelos agrícolas y las prácticas apropiadas para mantener un cultivo sano y el equilibro en los organismos que habitan en los suelos. Además de la implementación de sustancias orgánicas como los bioestimulantes que ayudan a regenerar suelos, mantener la vida de este y que no decaiga la producción intensiva que se le da a los cultivos, dando incluso mejores rendimientos que un manejo tradicional. Además de la implementación de requisitos legales que la gente que desea tener plantíos de agave deberá cumplir, así como inspecciones y auditorías para monitorear dichos predios.
La industria tequilera solo va en incremento, en conjunto con la demanda del agave, además que ha demostrado ser una fuente muy efectiva de ingresos para el país, y si bien la problemática de la degradación ambiental y contribución climática está todo menos cerca de mermar, está en nosotros ,en los productores y los que componen a la industria tequilera implementar responsabilidad y conciencia por el medio ambiente, ya que si la situación sigue, en un caos extremo, podría quedarse Jalisco sin tierras para plantación de agave, provocando una crisis tanto ambiental como económica.
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Fuentes:
• La expansión del agave en Guanajuato. La denominación de origen que amenaza a los ecosistemas (2022), Ángel Omar Romero Martínez.
• Deforestación y degradación ambiental, la otra cara del mezcal oaxaqueño (2022), Periodistas x el planeta.
• ¡Sin maguey no hay mezcal, pero sin territorio no hay identidad! (2021), Ignacio Torres García. Sociedad Científica Mexicana de Ecologí
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